Desarrollo Armónico

“El desarrollo armónico implica por lo menos tres niveles de acción.

Uno es el tomar, abrazar todas nuestras partes desde las más ridículas, bajas, rechazadas a las más sublimes para poder canalizarlas al servicio del ser. Armonización vertical de los diferentes niveles del ser.

La otra la podemos ver como horizontal, con todas las personas que convivimos y nos vinculamos. Quiere decir entre lo social y lo individual. Ayudar, ayudándonos, entre hermanos (mayores o menores, pero hermanos).
La tercera es la armonización con el Universo (y esta armonización se da en todos los sentidos) cómo sintonizamos nuestra nota en la infinita sinfonía del Somos Uno.

Estos tres ámbitos como en las divinidades de las diferentes religiones se pueden ver como tres o como uno, y se corresponden con el equilibrio entre los tres amores: el amor a uno mismo, el amor al prójimo y el amor a Dios, o Diosa o Diosito.

Trabajamos (amor en acción) para que se exprese todo nuestro potencial de ser como un todo en el instante presente.

Ese desarrollo se cultiva tanto hacia la creatividad, la realización centrífuga en el mundo como hacia la conciencia, la reflexión, nuestra realización hacia adentro o hacia “arriba” apuntando a que esa realización, por decirlo de alguna manera, horizontal en la vida se ponga al servicio o trabaje junto a esa conexión con la esencia.

Buscamos el equilibrio entre el amor a sí mismo, el amor al prójimo y el amor al todo?, universo?, cosmos?
Queremos abrazar todas nuestras partes. Desde las más pequeñas, rebeldes a veces (poder descifrar sus necesidades), hasta las más sublimes encontrándose en el ser.

Aprender a enfocar nuestra conciencia en el fondo del “yo soy” en el cuerpo o plano que sea necesario en cada momento.

Cuanto más me comunico con mi voluntad profunda más se des-cubre una con la voluntad divina?, del cosmos? del uno? que quiere nuestra realización, tornarnos reales.

Las polaridades se complementan.

Ser y conocer se trabajan como aspectos aliados que crecen en sinergia.

Para lograr este tipo de desarrollo nos ejercitamos como un todo indivisible pero en el que cada fuente, cada centro, cada cuerpo, cada aspecto entrega su parte independiente y única.

El crecimiento interno se refleja en nuestras vidas y las confirmaciones externas nutren nuestro interior. Todo empieza a transformarse alrededor.

En la práctica nos ayudamos-ayudando. Nos abrimos a la auto-curación, a la energía insustituible del trabajo en grupo y al espíritu ? que todo lo permea.

A las clases generales puede venir cualquier persona que quiera mejorar su vida en cualquier nivel, sea físico, energético, emocional, afectivo, intelectual, mental, espiritual
En los grupo de Trabajo Sobre Sí se hace un contrato de permanencia por un determinado período y hay más espacio para traer lo psicológico personal.

Hay diferentes modalidades de atenciones individuales de acuerdo a las necesidades personales, y el trabajo de meditación  que se realiza en forma gratuita.

En los grupos de formación nos preparamos, organizamos, ordenamos, le damos forma a ese aspecto de fuentes de transformación que somos, asumiendo cada vez más cabalmente en ese camino nuestra responsabilidad como co-creadores y colaboradores con la Vida que queremos para todos.”

Graciela Figueroa
Directora